Una de las formas más divertidas de vacacionar es tomar un crucero. Entre sus ventajas tenemos que apenas ponemos el pie en el barco es fácil sentir ese clima relajante de vacaciones que todos deseamos. Es fácil desconectarse del mundo y dedicarse al objetivo de pasarla bien. No en vano se calcula que en el 2017 habrá 25 millones de personas que viajaron en crucero durante el año.

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¿Pero cómo elegir el crucero que más te convenga?

Primero hay que tener claro qué es lo que deseamos. Esto implica armar el grupo viajero (pareja, familia con hijos, grupo de amigos o el aventurero solitario); qué época del año es; qué zona nos gustaría explorar (una cosa es ir al Caribe y otra embarcarse en las expediciones a Alaska); qué tipo de barco deseamos (uno que abarque cientos de personas o los más grandes con capacidad de miles de personas) y por supuesto el precio que deseamos pagar y qué oferta podemos aprovechar.

Tenemos que averiguar el historial de la naviera y la empresa que nos llevará al crucero, una vez que veas que tiene buenas críticas en internet y pocas quejas sobre el servicio (en especial si son quejas sobre temas que a ti no te molestan mayormente) es vital ver el tipo de viaje. Es que hay cruceros enfocados a familias, otros  a personas mayores y por supuesto aquellos que reúnen a cruceristas jóvenes, más enfocados en los festejos. Así que si lo que querías es mucha discotecas en altamar no tiene sentido que te embarques en un crucero para la tercera edad (donde también hay mucha diversión, pero más adaptada a sus gustos y actividades).

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Tienes que ver las rutas, por ejemplo si el crucero va a puertos de menor calado, es probable que sea más pequeño y rápido. Además de que sus rutas sean más variadas, porque no todos los cruceros (por su peso) pueden llegar a todos los puertos.

Respecto a desembarcar, tienes la opción de contratar excursiones como algo extra, lo cual es beneficioso si deseas aprovechar el tiempo y que si por algún motivo te retrasas, esperen el barco. Pero si por ejemplo vas al Caribe y solo quieres disfrutar de las playas cercanas al barco, pagar una excursión no es tan buena idea. Tienes que tener en cuenta que hay países donde no se necesita visa para ingresar, por ejemplo en Panamá, Colombia, Curazao o República Dominicana, por eso están habituados a recibir cruceristas.

La mayoría de los cruceros traen un sistema de todo incluido, que te alivia de muchos gastos. Por lo general se puede comer a horas distintas. Hay cruceros que no incluyen en el precio toda la carta de bebidas y que por tanto hay que pagar un extra por consumo o contratar un plan. Asimismo, las propinas también se suelen aumentar al final en la cuenta. Ten previsto esos detalles para que no pases malos ratos pagando, y más bien que sientas que cada centavo invertido valió la pena. En realidad, la mayoría de personas que realizan un crucero, retornan a otro (muchas veces de mayor duración).

Otro punto importante es saber qué idioma predominará en el crucero. Es mejor que sea el natal tuyo, o que practiques más tu inglés.

Alista tu Pacificard y anímate a elegir un crucero para vivir tus vacaciones al máximo.

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