Aprender forma parte esencial de nuestras vidas, pues a medida que adquirimos conocimientos o experiencias podemos dar pasos hacia adelante con esa información. Pero las cosas usualmente no se enseñan solas. Muchas de ellas han sido enseñadas por nuestros profesores. Seguramente tienes alguno que se quedó en tu recuerdo por la facilidad que tenía para hacerte aprender y mejor aún motivarte a seguir aprendiendo y ser un mejor ser humano.

Puede ser cualquier materia, desde música hasta matemáticas. Lo importante es que un maestro tenga esa sensibilidad y preparación para profundizar en las enseñanza y a su vez hacer sencillo lo complejo. Sin ellos nuestra vida no sería igual. Por eso en Ecuador se les agradece conmemorando un día especialmente para ellos. Cuando fue presidente Alfredo Baquerizo Moreno, decretó que cada 13 de abril se honre a los profesores, instituyendo el Día del Maestro por ser un factor importantísimo en la cultura popular. Y qué mejor que en el día del Natalicio de Juan Montalvo, célebre escritor, periodista y maestro ambateño, quien siempre fue un maestro exigente e inteligente, siendo una de sus frases célebres: “Desgraciado del pueblo donde los jóvenes son humildes con el tirano, donde los estudiantes no hacen temblar al mundo”. 

¿Qué es lo mejor de un buen educador?

Un buen educador tiene siempre calidad humana y toma su labor como algo personal, pues la formación de sus alumnos no es solo su objetivo sino su mayor satisfacción. Es como el artista que siente en los aplausos su mejor recompensa, pues en el caso de los maestros su mejor premio es notar que sus alumnos han aprendido a pensar, a razonas, a crear y a ser felices aprendiendo. Un maestro es un verdadero influencer -ahora que está de moda esa palabra- pues está a diario guiando a las juventud y por supuesto también a adultos. De su accionar dependerá muchas veces que los alumnos sientan el poder de la educación o por el contrario que vivan frustrados mucho tiempo con el sistema educativo. Es realmente una labor muy importante la de los profesores, porque además los alumnos van pasando y ellos quedan para forjar nuevas camadas de estudiantes.

Y es cansado, no siempre remunerado de la manera que todos quisiéramos, pero definitivamente son una pieza vital en el ciclo de las personas y de la sociedad.

Un buen maestro comunica, plantea preguntas e incita a la reflexiones. Y por supuesto: ¡no aburre! Es cierto que no siempre será comprendido, pero desde aquí queremos decirles:

¡Gracias por tanto! Feliz día del maestro ecuatoriano.

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