Pocas cosas peores que trabajar cargado de ansiedad. Sea cual sea el motivo, afrontar las cosas de forma serena siempre será mejor. Pero cómo liberarte de esa ansiedad sin tomar pastillas, bebidas ni otras cosas. A veces la respuesta está en la punta de la nariz y dentro tuyo… nunca mejor dicho, porque quizá lo único que requieras es respirar bien. Resulta que la ansiedad provoca desajustes en el ritmo de la respiración, que provoca expulsión excesiva de dióxido de carbono (CO2). Esto último está relacionado con síntomas de la ansiedad como dolor de cabeza, mareos, palpitaciones, hormigueo, etc.
De allí que tomarse el tiempo para respirar de forma lenta y con profundidad te ayudará oxigenar el cuerpo, en especial la cabeza. Pero la clave es concientizarlo y transformarlo en un proceso regenerativo, porque podría ser que te digas, cuenta hasta diez y respira, pero lo único que haces es esperar un momento para volver a tener ansiedad, estropeando el ingreso del aire, poniendo tenso el cuello, sin llegar el aire  por completo a los pulmones, sino que lo podrías estar reteniendo antes y expulsando de tu cuerpo sin que realmente cumpla su función.
Cuando respiras correctamente, el aparato pulmonar se refuerza, igual las funciones cardíacas y la presión arterial.
¿Pero cómo se respira bien?

Cuando respiras bien sientes como que se llena tu abdomen de aire (lo cual no sucede pues este va dirigido a los pulmones), porque con la fuerza del diafragma, el abdomen realiza un movimiento que lleva el aire hasta lo profundo de los pulmones y estos se llenan completamente. Mientras que en una respiración artificial, como decíamos antes, el aire parece estancarse en un punto.  Para hacerlo mejor haz lo siguiente:

  • Busca un espacio cómo sin distracciones de ser posible.
  • Coloca una mano sobre el estómago, para que sientas que estás llenando los pulmones.
  • Cuando inspires, visualiza a tu abdomen se expandiéndose y colmándose de aire.
  • Inspira por la nariz, durante al menos 4 segundos.
  • Luego mantén la respiración por unos segundos más.
  • Expulsa el aire por la boca, hazlo despacio (unos 7 segundos), percibe como tu abdomen aparenta desinflarse como un globo.
  • Haz esto al menos diez veces por día.

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También en momentos de ansiedad puedes aplicar una táctica de distracción, mientras respiras suavemente. Aquí haremos uso de las operaciones matemáticas. Piensa en el número 100 y en el número 7. Hazte  la siguiente pregunta mental: ¿Cuánto es 100 menos 7? Respiras suavemente y al tener la respuesta, vuelves a preguntar: ¿Cuánto es 93 menos 7? Y así sucesivamente con cada respuesta vas restando hasta llegar a una cifra que ya no puedas restar dicha cantidad. Puede ser con siete u otro número. Aquí lo importante es que al pensar en cosas matemáticas, es decir racionales, estás dándole una pausa a tus complicaciones y ansiedades que suelen ser irracionales. Cada vez que tengas una respuesta, te sentirás mejor.  Asimismo puedes practicar ejercicios de memoria.

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